La Juventus se lleva el derby della Mole tras una agónica remontada

El cuadro bianconero sufrió mas de la cuenta para derrotar a su vecino, el Torino, en un nueva edición del clásico de la ciudad de Turín. Con goles de Mckennie y Bonucci, los actuales campeones de la Serie A suben a la segunda posición de la tabla con 20 puntos.

Hasta ahora Andrea Pirlo, no encuentra el equipo ideal que pueda plasmar su idea de juego -si tiene alguna-. En toda la temporada la ‘Vecchia Signora‘ no ha mostrado una clara idea de juego, Aún no se sabe a que juega el equipo de Pirlo. Y eso es lo que más preocupa en tienda bianconera.

Sin embargo, el equipo de Agnelli mantiene sus opciones en el Calcio y Europa a punta de sus individualidades: Cristiano, que ya tiene 10 goles en la presente temporada es el goleador del equipo y, Álvaro Morata, el otro ariete con 9 dianas, le ha salvado el pellejo a su entrenador en varios partidos. El portugués fue homenajeado por el presidente del club por sus 750 goles como profesional.

Así llegó la Juventus a este derbi de la ciudad, con muchas intermitencias en su sistema táctico y en el medio campo. En los 15 partidos que ha jugado el gigante de Turín entre Champions League y liga, en ninguno ha repetido los nombres en la mitad de la cancha. Mientras que el ‘Toro’, se encuentra muy complicado en la tabla, en puestos de descenso, sólo ha ganado tres veces en 10 jornadas.

El cuadro ‘granata’ golpeó primero en la casa de la Juve, apenas tardó nueve minutos en adelantarse. Nkolou cazó una pelota en el área pequeña y la mandó para dentro tras la salida de un córner mal defendido. El drama pudo ser incluso mayor. Un par de minutos después del gol, un pase de Belloti -a lo Pirlo- dejó sólo contra Szczesny a Zaza. Pero el ex juventino desaprovechó una gran ocasión. Las cebras se mostraron, lentos, apáticos y previsibles, estuvieron más cerca de recibir el segundo que de empatar.

No obstante, al inoperante circuito de juego juventino, los campeones de Italia apelaron a tirar centros y cabezazos. Juan Cuadrado, al que le anularon un gol por fuera de juego de Bonucci a comienzos de la segunda mitad, fue el ejecutor de este plan. Primero asistiendo a McKennie, en el minuto 78, y después al mismo Bonucci, en el 89. Ambos centros llegaron por la derecha y fueron un calco el uno del otro. Sufrió la Juventus más por sus limitaciones que por virtudes de su rival. Sigue en la cuerda floja la ‘era Pirlo’.

Deja un comentario