El ‘D10S’ del fútbol cumple 60 años: una vida llena de gloria y polémica

El astro argentino, Diego Armando Maradona, cumple 60 años de vida y lo festejará aislado en su casa de La Plata, sin sus hijos. Pero con salud, algo impensado hace algunos años.

La figura del ‘Pelusa‘ encierra al ícono absoluto del Mundial del 86, de los políticamente incorrectos, y los renegados de la vida. Maradona, es un personaje sui géneris, que engloba la bipolaridad como un dogma de fe -o lo amas, o lo odias-; sin medias tintas.

Nació una estrella

Nacido en una humilde familia -que según consta en el Registro Civil-, el día 30 de octubre de 1961, en Lanús. Sin embargo, más se le recuerda en Villa Fiorito, donde transcurrió su infancia en el potrero: lleno de barro, pobreza y mucho fútbol.

Su magia se paseó por diferentes equipos y países, pero el primer gran amor que tuvo el Diego con el balón, fue en el equipo infantil: ‘Los Cebollitas‘. Don Diego, su padre, regentaba una canchita en el barrio y dirigía el equipo Estrella Roja, al que Diego Armando accedió siendo adolescente y a despecho de sus compañeros de mayor edad.

Uno de sus primeros partidos con camiseta de Argentinos contra Vélez. Fuente: Gettyy Images

Estudió en el colegio comercial Avellaneda, pero no terminó el primer año de la secundaria, pues pasaba la mayoría de horas haciendo jueguitos (casi malabares) con la pelota. Su gran estreno en el fútbol profesional se dio con Argentinos Juniors, debutó en la Primera División en 1976, diez días antes de cumplir dieciséis años. Dos años después Menotti, lo sacó de la lista definitiva para jugar el Mundial de Argentina 1978, con 17 años. Al año siguiente bajo la batuta del ‘Flaco’ en el banquillo, salió campeón mundial Sub 20 en Japón.

Jugó en el ‘Bicho de La Paternal’ hasta 1980, y si bien su equipo no obtuvo ningún campeonato, Maradona, fue el máximo goleador de los torneos argentinos de los años 1978, 1979 y 1980. Luego pasó a Boca Juniors.

En febrero de 1981, ‘El Pibe de Oro’ pasó a préstamo por 2.5 millones de dólares al cuadro Xeneize, más los pases definitivos de cuatro jugadores: (Carlos Randazzo, Osvaldo Santos, Carlos Salinas y Eduardo Rotondi), más otros dos a préstamo por un año (Mario Zanabria y Miguel Bordón) y el pago de las deudas que Argentinos tenía con la AFA y con un banco por 1.5 millones de dólares.

Encuentro con la gloria y la cocaína

La consagración total de Diego Armando se dio tras su salto al Viejo Continente. Era el mejor de todos, sin dudas en América, pero para el resto del mundo no. Todavía no nacía la leyenda. Su pase al fútbol español en 1982, al FC Barcelona por 1.200 millones de pesetas (7,8 millones de euros, una cifra astronómica en la época) marcó un antes y después en la carrera del ’10’.

Desde su llegada a Cataluña, el público en sus primeros partidos con los culés quedó maravillado por su habilidad con el balón, potencia física y el look de hippie, por su abundante cabellera.

Fueron dos temporadas llenas de polémicas y lesiones. En total, jugó 58 partidos y marcó 38 goles, logrando una Copa del Rey, una Super Copa y una Copa de la Liga. Un problema de hepatitis en el arranque de Liga lo tuvo alejado de las canchas por tres meses. Pero a su regreso una falta del inefable, Goikoetxea, casi le desgracia su carrera profesional.

En un partido en el Camp Nou contra los campeones de Liga, el Athletic Club, el argentino sufrió una dura entrada por parte del defensa Andoni Goikoetxea, apodado «El Carnicero de Bilbao«, quien también ya había lesionado a Bernd Schuster en una entrada similar, un par de años atrás. Ante esto, Diego sufrió una grave lesión en el tobillo izquierdo que lo mantuvo ausente tres meses y medio fuera de las canchas.

Sin embargo, el peor de sus demonios, el lado oscuro del crack de Villa Fiorito, y que ha arrastrado a lo largo de su brillante carrera, es su fuerte adicción a la cocaína. «Tenía 24 años cuando consumí droga por primera vez. En Barcelona. Ha sido el error más grande de mi vida”, confesó el diez argentino a la cadena italiana de Mediaset Canale 5.

La droga es el problema más grande, la droga mata»

Diego Maradona.

«La droga es el problema más grande, la droga mata. Me considero afortunado por poder hablar de esto. Si hubiera seguido de esa forma, ahora a esta edad ya habría muerto», subrayó el ex capitán albiceleste.

Asimismo, el padre de Dalma y Gianinna ya habló sobre sus adicciones: «Caí en una trampa, rasqué el fondo, hice llorar a mi madre y a mis hijas. Por eso les digo: no prueben nunca esta terrible experiencia”, dijo en octubre de 2013. Es más, Maradona ha llegado a protagonizar una campaña en su país para combatir el consumo de drogas entre los jóvenes.

De ‘Pelusa a ‘D10S’

Tras su periplo de dos años en Can Barça, la paciencia de la directiva culé y el fuerte carácter de Maradona tuvieron muchos roces, hasta que decidieron tomar caminos distintos. Luego de la bronca que se dio ante el Athletic en la final de la Copa del Rey de 1984.

La Federación Española decidió castigar con tres meses al argentino por la batalla campal que fue protagonista, sanción que no cumplió porque ese mismo verano se fue con destino a Nápoles.

Lo increíble de su salida fue que el club napolitano pagó menos de lo que el Barça abonó por su pase al Boca Juniors dos años atrás. Su llegada al cuadro del sur italiano fue apoteósica, con un lleno casi total en su presentación el cinco de julio, en el Estadio San Paolo.

El Napoli era un equipo que la temporada anterior a su llegada quedó en el puesto 12 de Serie A, a un punto del descenso. Sin lugar a dudas, el paradigma que Maradona dejó en tierras italianas será perenne e imborrable.

Desde su llegada, todo lo que hizo el ‘Pelusa’ en el club partenopei quedó en los libros de los dioses, fue simplemente, antológico. El Estadio de la ciudad se convirtió en el Edén, el Olimpo, en el patio de su casa. Ahí se construyó y erigió la leyenda del astro argentino que quedará para siempre en la historia.

Maradona llegó al Calcio en la época más dorada y complicada del futbol italiano. Era la liga más difícil del mundo, él era parte de una constelación de estrellas de todas las nacionalidades. Además, llegaba al país que había salido Campeón del Mundo en España 82 y venía del escandalo del Totonero (amaño de partidos) por lo que el AC Milan y Lazio, fueron descendidos a la Serie B.

Junto al argentino, jugaban los mejores jugadores del mundo, Balones de Oro como: Platini, Baggio, Matthaus, Rummenigge o Keegan. El Milan de Arrigo Sacchi, con los holandeses: Gullit, Van Basten y Rijkaard. La Juventus campeona de Europa en el 85 y el Inter de los alemanes: Klinsmann, Rummenigge y Brehme. Sin contar, a los sudamericanos, Zico, Socrates o Francescolli, entre otros. La liga más demencial que te puedes imaginar.

En sus siete campañas en Italia, Diego Maradona, logró: dos Scudetti, una Copa Italia, una Super Copa italiana y una UEFA. Algo nunca antes visto, como un jugador forjó en esos años lo que ahora es el Napoli de Aurelio De Laurentis.

EL equipo del sur sufrió una transición traumática, desde lo deportivo y social. Antes de Maradona, sólo lograron dos Copas Italia. Post era maradoniana, el Napoli, logró alzar sus primero títulos de Serie A y una Copa Internacional, algo utópico para cualquier tifosi napolitano. En total convirtió 115 dianas en 259 encuentros.

Gracias al crack rio platense, la ciudad y el club celeste estuvieron en el ojo de todo el planeta durante su estancia en las tierras del Vesubio, por las impresionantes actuaciones de Maradona frente a sus archienemigos, los equipos del norte. Ese año, en 1986, se convirtió sin duda alguna en el mejor jugador del mundo, y quizás, de la historia.

La recordada ‘Mano de Dios’ frente a Peter Shilton en México 86. Fuente: Getty Images

Tocó el cielo con su Mundial en México 86, logrando el mejor gol en la historia de los Mundiales, además, de vengarse desde lo deportivo, de la derrota en Las Malvinas de Argentina en 1982. Con su estratosférica actuación frente a los ingleses. El resto es cuento ya conocido por sus constantes dopings en Italia y en el Mundial de Estados Unidos 1994, cuando declaró: «Me cortaron las piernas».

Diego Armando Maradona, es la esencia del fútbol, es el potrero, la gambeta y la criollada sudamericana. Este tipo de jugadores nacen cada 50 años. Su carácter y liderazgo lo hicieron único al ‘Pelusa’, por esa cabeza ganadora que regaló tantas alegrías a sus millones de fanáticos. En la ciudad de Rosario hasta fundaron un templo en su honor : La Iglesia Maradoniana. Por todo tu legado: ¡Feliz cumpleaños ‘D10S’ y que sean muchos más.

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