El Atlético de Madrid remontó en el crepúsculo un partido bizarro ante un Milan con 10 hombres

El ‘Colchonero’ lo ganó de milagro al 97′ contra un dinámico ‘Rossonero’ que mereció más hasta la expulsión de Kessie a la media hora de juego.

El AC Milan retornaba a la máxima competencia de Europa tras varias campañas en el ostracismo y a la sombra del Inter y Juve. Los de Pioli en medio del aire ensordecedor, el grito rossonero de vuelta siete años después, que se leía en varias pancartas… ¡Milan is back! que rugía en todos los ‘tifosi‘ que asistieron al mítico San Siro. Una imagen que sólo te regala el deporte más hermoso del mundo.

El partido acababa de empezar y ya percutían con fiereza sobre la hierba. Mordía en cada balón como si se jugase la final del torneo. El Atleti, herido antes de jugar, trataba de atemperar, bajar las pulsaciones, pero era incapaz. Nervioso, errático, sin enlazar cuatro pases seguidos. ‘Il Diavolo‘ estaba endemoniado ante su gente y rápido abrió el tanteador.

La alta presión del Milan convertía a los de Simeone en una caricatura de sí mismos. Todo era color ‘rossonero‘ y al 16’ casi sorprende Brahim Diaz, la revelación de esta campaña. Tres minutos después llegó el gran aviso, con un mano a mano tras una duda de Giménez que habilitó a RebicOblak se lució ante el croata. Pero en la siguiente acción nada pudo hacer ante el buen disparo de Rafael Leao. Controló Brahim, pasividad de la zaga colchonera y cesión al portugués que la mandó cruzada a guardar. Merecido.

Los 7 veces campeones de la UCL iban a otro ritmo, pero esa agresividad se volvió en su contra. Kessié recibió la segunda amarilla al 28′ por un pisotón a Llorente. El colegiado turco Çakır se apresuró y arruinó la fiesta milanista. La primera la vio por un agarrón, también al madrileño. Con los italianos este árbitro siempre deja polémica. Pioli metió a Tonali por Rebic y poco después Simeone aprovechó la lesión de Trippier para dar entrada a Joao, un buen recurso para una defensa que, previsiblemente, se iba a cerrar.

La segunda parte comenzó como terminó la primera. Con Suárez buscando el empate. Antes del descanso, de volea. Lo que se venía venir se materializó en los segundos 45. Todo el conjunto local era la muralla de Milano, muy temprano renunciaron a atacar, toda la culpa vino desde el banco. Pioli se graduó de amarrete como antes lo había hecho con la Lazio y el Inter. El entrenador desperdició variantes metiendo varios laterales… incomprensible.

Resistía como podía el local, corroído por el ácido láctico extrañaron a Zlatan para que arriba con prestancia queme minutos en campo contrario. El Atleti era incapaz de entrar en el área de Maignan. Ante esto, Simeone buscó la última llave en su armario: Lemar, de vuelta tras lesión ingreso al 64′. Su bota fue la que alumbró para sacar a Griezmann del laberinto. Metió de cabeza una pelota en el área para que el ‘Principito’ la empalme de volea y depositara el balón en el rincón de las ánimas. Silencio sepulcral al a falta de 5 para el final.

Los minutos finales fueron sólo aproximaciones de un cuadro español sin ideas, aburrido. Entonces, tres minutos después de que el árbitro indicará 6′ de reposición, Kalulu alzó el brazo ante un balón de Lemar. Penalti dudoso, que ratificó el VAR. Suárez pateó mal, al centro, pero al final gritó en Champions League de visita tras 6 años y 12 días de sequía. El Pistolero tenía 25 encuentros sin anotar fuera. Su última diana fue ante otro italiano, la Roma en 2015.

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